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Lo tradicional, combinado con lo confortable, es lo más
destacable de esta casa que, partiendo de una construcción
antigua (de más de 350 años) ha sido completamente rehabilitada,
respetando tanto los materiales típicos (piedra y madera) como
el tipo de estructura (arcos de piedra en puerta y ventanas),
pero equipándola con todo lo necesario para que la estancia
(tanto en invierno como en verano) sea relajante y cómoda.
En la
planta baja, tenemos la cocina completamente equipada, en la que
encontraremos el fregadero de piedra, y los armarios típicos de
las casas de la montaña; baño completo y el salón con chimenea
(también de piedra) que animará tanto a la conversación como al
relax.
En la
planta superior, encontramos cuatro habitaciones dobles, baño
completo y un salón comedor con biblioteca, así como el balcón
corredor (típico de este tipo de casas) desde donde contemplar
maravillosas vistas del valle.
En el
exterior, zonas ajardinadas (una en la parte delantera y otra en
la posterior de la casa) así como la zona de aparcamiento
privada. |